El proceso creativo no es fácil, si es honesto llegarás hasta tus límites y ahí, en ese océano de dudas, es difícil tener una visión suficientemente amplia sin ayuda. He trabajado en procesos de escritura y en creaciones teatrales desde una mirada exterior, utilizando la empatía radical, la escucha profunda y las capacidades para fomentar entornos creativos.
Aquí te cuento dos experiencias que he tenido en los últimos años.
Mi amiga Silvia Estarreado me pidió ayuda para escribir un libro. o tenía enterito en su cabeza, pero ella no era escritora… «y tú eres escritor», me dijo. «Te ayudaré -le dije, porque me parecía muy interesante lo que ella traía en la cabeza-, pero yo no voy a escribir ni una sola frase, lo escribirás tú de arriba abajo», le dije. Durante un proceso de creación de dos años no hice de editor, sino que le ayudé a parir todo el libro desde la primera frase (escuchando en profundidad, trayendo nuevas preguntas, escuchando atentamente lo que me contaba y comprendiendo hasta dónde podía llegar, grabando nuestras conversaciones…), como hace una doula en el nacimiento de un bebé.
Así nació el revolucionario libro «La morada de Lilith».
Mi amigo Iñigo Iraultza me pidió ayuda con la nueva obra que quería producir con su compañía de teatro LA PEZ. Le ayudé primeramente a entender lo que él quería y a ver el camino juntos, y después a conseguir todo lo necesario. A veces había que buscar materiales o hacer compras, hablar con las aizkolaris para que se animaran a entrar en la locura de un proceso de creación teatral, buscar piedras de harrijasotzailes y troncos de aizkolaris, hacer mis aportaciones a los textos de la pieza, estar en los ensayos y ofrecer una mirada externa al creador que estaba dentro de la escena, hacer de técnico de música tanto en los ensayos como en las funciones, cuidar el ambiente durante todo el proceso… Hacer de ángel de la guarda del creador, al fin y al cabo.
El resultado fue estupendo: el espectáculo «PLAZA», de la compañía de teatro La Pez, ganó el Gran Premio de las compañías vascas en la Umore Azoka de Leioa en 2024 y desde entonces ha realizado una fructífera carrera que ha emocionado al público de aquí y de allá.


