Muchos de los proyectos que aparecen en este sitio web tienen su origen en la Educación Creadora. La Educación Creadora establece unas condiciones en las que todas las personas pueden sentirse seguras y afirmarse sin depender de un modelo. El desarrollo de la capacidad creadora para cualquier circunstancia de la vida se basa en la posibilidad de reencuentro con todo lo que se tiene de diferente, original y personal, sin inhibiciones y lejos de la exhibición. Libre de modelos, comparaciones y juicios, el miedo desaparece, los límites se rompen y se evoluciona más allá de lo que imaginamos ser capaces. Así se puede improvisar, investigar, crear y desarrollar la actividad más seria y rigurosa que existe: el juego. Condiciones de la educación creadora
Para que un juego funcione, es necesario que tenga lugar en unas condiciones de libertad: la existencia de un grupo heterogeneo, trabajando al margen del juicio y donde existe un educador que asume un rol muy particular.
Estas condiciones son difíciles de encontrar en nuestra sociedad. Sin embargo son las que permiten a las personas expresarse y hacer cualquier aprendizaje sin limitaciones.
Más información: https://dirayaexpresion.es
La deriva personal
Cualquier persona, al nacer, viene dotada de capacidades y herramientas, partiendo de los instintos más básicos, para relacionarse con el mundo que le rodea. Esta relación basada en la apertura y la curiosidad se va ampliando y haciendo más compleja con el paso del tiempo.
Si existen unas condiciones de libertad para el aprendizaje, donde éste se guíe por necesidades e intereses propios, nunca se dará de forma lineal sino que se organizará en forma de «estructura arbórea», dónde unos conocimientos se conectan con otros en una «deriva personal», sin un orden lógico externo y aparente quizás, pero con un profundo orden interno.