JUEGO NON STOP JOLASA es el prototipo de un espacio en el que personas de todas las edades pueden jugar libremente y juntas (o también individualmente).
Por un lado, estamos llevando a cabo una investigación sobre la idoneidad del espacio de juego propuesto y para ello montamos sesiones en directo. Por otro lado, queremos reivindicar y acercar el juego para todas las personas, que se hable de ello, porque es una actividad que se puede (y se debe) llevar a cabo en cualquier momento, en este mundo tan tan serio.
El juego está en la base de toda creación y es el componente fundamental de la investigación humana.
Jugar es inventar y necesitamos conectar con la capacidad de jugar si queremos una vida más agradable. El juego es pasión por la vida y el juego auténtico es muy similar en la niña de 6 años y en el hombre de 60. El juego debe ser libre, peligroso e incluso a veces escondido. Sin juicio alguno, en un viaje íntimo. El participante en el juego tiene la posibilidad de ver el mundo de forma diferente y participar en una experiencia que puede resultar transformadora y subversiva.
En inglés se llama Free Play a improvisar, por ejemplo a la hora de tocar música, inventando nuevos mundos sonoros.
Pero a pesar de su importancia lo tenemos muy limitado. Los niños y niñas juegan cada vez menos y las personas adultas lo hacemos en ámbitos muy limitados y casi siempre de forma regulada, «atados a la partitura», diríamos. Jugamos, de vez en cuando, pero no nos dejamos jugar.
O Game vs. Play. En castellano existe una única palabra para definir estos dos conceptos tan diferentes.
El juego (jokoa/game) lo tenemos bastante incorporado en nuestra vida, mientras tenemos el juego libre (jolasa, play) en vías de extinción. Uno está reglado, normalmente fomenta la competitividad y hay vencedor(es) y vencido(s).
El juego libre, en cambio, no tiene otro fin que el de disfrutar o descansar. En el juego libre la persona decide en cada momento qué, cómo, con quién juega, y te hace conectar contigo mismo, sumergiéndote en la libertad.
Tenemos poco hábito de jugar, siempre que no sea a juegos reglados. Uno de los ejes de esta investigación consiste en cómo afrontar todas las limitaciones que tenemos los adultos, pero también los niños a partir de cierta edad, para jugar: qué tipo de mensajes lanzar para, primeramente acercar a la gente a esta actividad con curiosidad y ganas de divertirse, y para que, una vez presentes, se pongan a jugar y nada les interrumpa. Además de los mensajes que se envíen, por supuesto, el ambiente que encontrarán allí será fundamental para que el juego fluya.
¿Cómo sería el ambiente más propicio para que las personas de todas las edades y peculiaridades jueguen? Seguramente serán necesarias zonas de oscuridad, o de ocultación, como tiendas de cámping o detrás de la cortina; tampoco parece ideal que haya silencio completo para sacudir miedos y vergüenzas, por lo que habrá que buscar una banda sonora adecuada; habrá que tener en cuenta la iluminación, la temperatura y todos los factores que pueden influir en el ambiente en general, especialmente los materiales y por encima de todo el rol de los educadores que estarán presentes en el espacio acompañando de la mejor manera todo aquello que suceda.
Ha de haber acompañantes cuidando del espacio y especialmente de las personas en el espacio de juego. Sin adelantar ni proponer ninguna actividad, se trata de acompañar el juego que se esté produciendo, buscando las condiciones más adecuadas para que todas las personas presentes puedan desarrollar su juego en cada momento, organizando materiales, observando y cuidando el ambiente, manteniendo un trato cercano con las personas…
Dado que el juego siempre ha estado ahí en la base del desarrollo humano, no dejaremos muy al margen el trabajo de quienes han investigado sobre este tema, y tendremos a nuestro alcance, por ejemplo, la obra clásica de John Huizinga «Homo ludens», o las investigaciones de Caillois, Vaneigem, Lazzarato, etc.; así como los trabajos (y juegos) realizados por Fluxus, los dadaístas o los situacionistas. Por otra parte, hoy en día también desde el ámbito de la investigación de la educación activa podemos escuchar diferentes voces que abordan el tema del juego como la mayor herramienta humana de investigación: Miguel Castro, Vega Martín, Piter Blanco, Eukene Fernández, José Briz, Francesco Tonucci, André Stern, Ken Robinson, Piaget, Vigotsky, Montessori, A.S.Neill, Rebeca Wild o Alfredo Mantovani, cada una desde su área.
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